No hay nada más “moderno”, ni más dispar y antiestético, que un edificio revestido de vidrio y acero entre los edificios clásicos de Madrid. La moda ha sido acogida y permitida por las Administraciones Públicas. Hay numerosos ejemplos, como el de la fotografía, en la calle Génova número 27. Junto al antiguo edificio del Tribunal Económico se erige, o mejor dicho, está incrustado un mamotreto que parece la torre de control de un aeropuerto. El edifico fue remodelado en el año 2005.
Blog personal de un madrileño que contempla su ciudad. Intenta ser un elemento de difusión y generación de conocimiento sobre el concepto de paisaje urbano, así como una expresión ciudadana crítica e ideológica.
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martes, 16 de agosto de 2011
viernes, 8 de julio de 2011
Las grandes galerías comerciales
Foto: Dos peatones que vienen de la calle Alberto Aguilera pasan a uno y otro lado de la gran columna, con forma de prisma triangular, para girar hacia la calle de Princesa.
La calle de Alberto Aguilera termina con el edificio del Corte Inglés en un lado. Al otro lado, había un edificio clásico que sufrió un desplome hace pocos años y fue demolido, y al poco tiempo reemplazado por un edificio comercial de corte moderno usado por la marca textil Zara. El espacio se “aprovechó” bien, tanto que la entrada hace un amplio chaflán en el piso bajo, pero la última planta del edificio, en forma de flecha, apoya su vértice en una columna que baja hasta el nivel del suelo dividiendo el paso de los peatones que tuercen la esquina con la calle Princesa, y obligando a muchos a pasar bajo el edificio, pisando el recibidor de entrada al comercio.
No son pocas las ciudades que poseen una gran galería comercial moderna en una zona tradicional, clásica o histórica. Suele ocupar una o media manzana, y no tiene nada que ver con el estilo arquitectónico de su alrededor. Este tipo de edificios son a menudo rotundas moles uniformes que se imponen sin piedad ante la armonía de su bello entorno. Se han construido en los años 70, los 80, los 90, en el inicio presente siglo, y siguen construyéndose en la actualidad. También ocurre algo similar con los edificios de oficinas.
Un ejemplo de contraste temporal
Este edificio de viviendas de la fotografía, supongo de los setenta, es un ejemplo del contraste de épocas en las vistas urbanas de Madrid. En la confluencia de las calles Mejía Lequerica y Serrano Anguita, este edificio rompe la homogeneidad del paisaje de los edificios clásicos en una de las zonas más bonitas de la ciudad, dentro de los límites del Recinto Histórico. Quizá podríamos decir que es uno de esos edificios chocantes, que dañan la vista. Particularmente algunos edificios de hormigón me gustan, tienen su personalidad, y este también tiene algunos aciertos de diseño estético, pero desde luego no su ubicación. También hay otros contrastes de este tipo en las calles contiguas debidos a edificios de oficinas de esa época.
Y justo en frente, en el otro lado de la calle Mejía Lequerica se tiró el antiguo edificio existente para construir (ya en nuestro siglo XXI) otro “moderno”, bastante feo, parcialmente acristalado, de uso municipal como albergue y escuela. Estamos hablando del Recinto Histórico, donde se construirá junto al Museo de la Ciudad el novísimo mercado Barceló, ¿modernidad o impacto paisajístico?
Y justo en frente, en el otro lado de la calle Mejía Lequerica se tiró el antiguo edificio existente para construir (ya en nuestro siglo XXI) otro “moderno”, bastante feo, parcialmente acristalado, de uso municipal como albergue y escuela. Estamos hablando del Recinto Histórico, donde se construirá junto al Museo de la Ciudad el novísimo mercado Barceló, ¿modernidad o impacto paisajístico?
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